Iusmaterialsmo. 5 Tesis para una teoría materialista del Derecho

Antonio Salamanca Serrano[1]

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Introducción

Estas páginas tienen como propósito presentar cinco postulados fundamentales del Iusmaterialismo. Dichos postulados son algunas de las principales conclusiones de un trabajo mayor de investigación: Filosofía, Política y Derecho de la Revolución[2] , y la anticipación de una obra de mayor desarrollo: una Teoría Iusmaterialista del Derecho. El Iusmaterialismo es una propuesta jurídica propia que se reclama inserta en la tradición marxista no dogmática. Con ella somos conscientes de iniciar un camino que  pretende arrojar alguna luz a la tradicionalmente difícil relación entre el Derecho y la praxis revolucionaria marxista. Un intento que modestamente quiere contribuir a superar limitaciones de las no prodigadas propuestas de materialismo jurídico[3].

1ª Concepto iusmaterialista del Derecho

El Derecho es la positivación por los pueblos de sus necesidades materiales de vida, su satisfacción y la reversión de la insatisfacción de las mismas, bajo la sanción coactiva de la fuerza física de la comunidad. Este concepto ‘iusmaterialista’, de inspiración marxista, puede converger con lo más emancipador de la tradición iusnaturalista y positivista[4]. Sin embargo, es un concepto que mantiene su distancia respecto de aquellas corrientes idealistas de la Filosofía del Derecho, la Sociología[5], y el Derecho positivo que coinciden en reducir el Derecho a “…un cuerpo de procedimientos regularizados y patrones normativos, considerados justificables en un grupo social dado, que contribuyen a la creación, prevención y resolución de litigios, a través de un discurso argumentativo articulado bajo la amenaza de la fuerza”[6].

2ª Origen y fundamento iusmaterialista del Derecho

El hecho de la vida de los pueblos como praxis material necesitante de realidad (PMR) es el origen y fundamento materialista del Derecho. Las necesidades de vida de los pueblos, urgidas de satisfacción, es el ‘lugar jurídico’ donde se origina el sistema del Derecho. El sistema de Derecho tiene una institucionalidad originaria que brota desde abajo: las necesidades materiales de vida de los pueblos y su praxis por satisfacerlas. Es fetichizar el origen y contenido del Derecho confundir el sistema de Derecho con las actividades y sedes institucionales de los poderes legislativo, judicial y ejecutivo.  El origen del Derecho es la praxis jurídica de los pueblos que positivizan sus necesidades materiales de vida y la obligación de satisfacción de las mismas. En ocasiones, esta praxis puede ser resultado de la praxis revolucionaria de lucha de los pueblos contra la praxis contrarrevolucionaria, pero en otras puede ser perfectamente fruto de la praxis política afirmativa de la hegemónica revolucionaria[7].

El fundamento materialista del Derecho se encuentra en el modo peculiar de  interacción de la materia viviente como realidad. El movimiento dialéctico de la materia cósmica está organizado en tres modos principales: materia elemental, materia corporal y materia viviente (biológica). La materia elemental podría llamarse a la materia de las partículas elementales. La materia corporal la constituyen lo cuerpos formados por los átomos, las moléculas y los sistemas de átomos y moléculas (en la tradición filosófica y científica se solía reducir la materia a materia corporal). La materia viviente (biológica) modeliza su masa, respectividad estructural dialéctica espacio-temporal, y movimiento, de un modo peculiar: como ‘necesidades/capacidades materiales’ para satisfacer su autorreproducción[8]. La vida de la materia es la satisfacción integrada de tres (subdivididas en nueve) necesidades/capacidades materiales estructurales (a nuestro juicio, estas son las fuerza esenciales: necesidades/capacidades a las que K. Marx se refiere en los Manuscritos del 44): (1ª) La necesidad de aprehensión de la substantividad (masa o materia); (2ª) La necesidad de comunicación material con las substantividades (respectividad estructural espacio-temporal); (3ª) La necesidad del poder (movimiento) material autorreproductivo. La materia viviente es, así, un sistema material-necesitante, en respectividad estructural dialéctica, y dinamismo replicativo[9]. La vida es materia (energía); una materia-necesitante (siente) que se replica y reproduce, o se desintegra y muere.

“Porque la materia tiene, en su propio carácter de materia, caracteres estructurales distintos de los que se formulan en las leyes físico-químicas, por ejemplo, las características expresadas en ciertas leyes biológicas. Así, sentir es una propiedad de la materia, una propiedad, como veremos, sistemática, pero rigurosamente material. Esto es, la materia así entendida, según unas estructuraciones puramente materiales, siente, exactamente igual a como se desplaza en su campo gravitatorio o electromagnético”[10].

En la acción (praxis) de la materia viva del homo sapiens sapiens se ha producido un modo peculiar en la satisfacción de sus necesidades autorreproductivas. Si E. Bloch decía que ‘la necesidad es la madre del pensamiento’[11], lo que ahora podemos afirmar es que la satisfacción de las necesidades de la praxis material de la especie homo sapiens sapiens es la madre de la realidad. Es la ‘creación’ de la realidad[12]: (1ª) La satisfacción de la necesidad de aprehensión material queda modalizada como intelección de la substantividad material como ‘de suyo’ (atenimiento a los hechos, análisis-dialéctico; verificación de los mismos); (2ª) La satisfacción de la necesidad de comunicación material queda modalizada como comunicación mundanal (eco-estética, ero-económica y político-institucional); (3ª) La satisfacción de la necesidad del poder material autorreproducitvo queda modalizada como fuerza material autorreproductiva (fuerza de liberación, fuerza de autodeterminación y fuerza de ejecución).

Si se considera la fuerza de la PMR en función de la posibilidad material que la satisfacción de cada una de las necesidades materiales de vida de los pueblos genera, puede distinguirse nueve tipos de fuerzas (o capacidades)[13]: (1ª) Fuerza del atenimiento a los hechos; (2ª) Fuerza de la funcionalidad estructural analítico-dialéctica de los hechos; (3ª) Fuerza de la verificación material de los hechos; (4ª) Fuerza de la comunicación eco-estética mundanal (v.gr. fuerza del diálogo material: fruición ecológica y disfrute); (5ª) Fuerza de la comunicación ero-económica mundanal (v.gr. fuerza del diálogo material: libido, servicio promotor y trabajo vivo cooperativo); (6ª) Fuerza de la comunicación político-institucional (diálogo material: legitimidad originaria); (7ª) Fuerza de liberación; (8ª) Fuerza de autodeterminación reproductiva de la vida de los pueblos; (9ª) Fuerza de ejecución histórica revolucionaria.

Del mismo modo que ocurre con la fuerza, si se considera la violencia de la PMR como la yugulación material de posibilidades de producción y reproducción de la vida por la insatisfacción de cada una de las necesidades materiales, se puede distinguir nueve tipos de violencias (aspecto muy importante para la teoría y práctica del Derecho): (1ª) Violencia de la desinformación de los hechos; (2ª) Violencia del engaño de los hechos; (3ª) Violencia del desconocimiento de los hechos; (4ª) Violencia de la incomunicación eco-estética mundanal; (5ª) Violencia de la incomunicación ero-económica mundanal; (6ª) Violencia de la incomunicación político-institucional; (7ª) Violencia de la esclavitud; (8ª) Violencia de la tiranía (autodeterminación destructiva); (9ª) Violencia ejecutiva de la terminación de la vida.

3ª El Método del iusmaterialismo

El método, en sentido general, puede definirse como el camino que tienen los pueblos para satisfacer sus necesidades materiales de intelección, comunicación y empoderamiento en orden a la producción y reproducción de sus vidas. Con este concepto nos insertamos plenamente en la tradición metodológica marxiana del materialismo histórico (hismat). Ahora bien, la inserción en la tradición metodológica marxista del hismat es de forma crítica respecto a la carga de la metafísica hegeliana presente en el materialismo histórico marxiano, y a su reduccionismo.

La inserción crítica en la tradición del hismat, que proponemos, pretende significar su mayor profundización y ajuste a la realidad. Lo denominamos materialismo histórico de realidad (hismatre). En particular, tomamos algunas distancias respecto a la presencia de la metafísica hegeliana en la metodología marxiana. Es cierto que K. Marx hizo más que poner la dialéctica hegeliana sobre los pies, pues profundizó en las mediaciones de la realidad y sus sobredeterminaciones[14]. Sin embargo, el método marxiano es deudor de parte de la carga metafísica del método hegeliano. Así, por ejemplo, en el método de Hegel cabe interpretar que se afirma el movimiento (de la razón concipiente) como lo único permanente[15]. Esta perspectiva hegeliana ha llevado a K. Marx, y al marxismo, a una ambigüedad metodológica, que en ocasiones se ha deslizado, desde la historicidad de la realidad, al ‘historicismo’. Es decir, se ha reducido la estructura de la realidad a su movimiento histórico. Para Hegel, por ejemplo, el movimiento es marcha sistémica dialéctica (en cuanto reasunción de contrarios)[16]. Sin embargo, el movimiento es la marcha del poder temporal de una substantividad material[17]; el movimiento histórico no se sustenta sobre sí mismo. Con este ejemplo se quiere simplemente indicar que en nuestra pretensión de profundización crítica del materialismo histórico marxiano se aborda un punto candente:

“… el de la posibilidad o imposibilidad de trasladar métodos sin cargar, junto con ellos, con las adherencias metafísicas o prácticas que puedan tener en cada uno de los casos. Quisiera señalar, repito, que ese traslado se da en el caso de Marx respecto de Hegel. Un mismo método dialéctico, el de un Hegel metafísico e idealista, es usado por un Marx científico y materialista”[18].

El hismatre es dialéctico en la respectividad de su tridimensionalidad estructural. Sus modalidades son intelectivas, comunicativas, y apoderativas. Cada una de estas modalidades metodológicas tiene su fundamentación, contenidos y dinamismos relativamente autónomos. La relatividad de su autonomía es debida a que siempre están en interacción e interdependencia, exigiéndose las unas a las otras. De esta forma, teniendo en cuenta su relativa autonomía, se puede diferenciar tres modos de expresión del método de materialismo histórico de realidad de la producción y reproducción de la vida de los pueblos: (1º) Método intelectivo; (2º) Método comunicativo; (3º) Método apoderativo. El método intelectivo es propio de las Ciencias y la Filosofía; el comunicativo, de la Política (entendida no como disciplina científica, sino como práctica política); y el apoderativo, del Derecho (entendido no como disciplina científica, sino como práctica jurídica). El encuentro con la ‘realidad’ de los pueblos, tiene sus modos en función de estas modalidades metodológicas del hismatre. Es decir, la conformidad de la realidad tiene tres modos de expresión (con sus posibles negaciones) en sus respectivos caminos metodológicos: como verdad (para el camino intelectivo), como justicia (para el camino comunicativo) y como libertad (para el método empoderativo). La producción y reproducción de la vida de los pueblos (de la PMR), esto es, la satisfacción o insatisfacción de las necesidades materiales de la comunidad, es el criterio metodológico para aprehender, juzgar y verificar la conformidad de la realidad con el propio método, en cada una de sus modalidades.

Al método intelectivo, propio de la tarea intelectiva que nos ocupa, lo denominamos: método de verificación de realidad (MVR). El método de verificación de la realidad es la modalidad metodológica intelectiva del materialismo histórico (hismatre), que busca la verificación racional de la realidad de los hechos de los pueblos. Arrancando de atenimiento a los hechos, los pueblos los analizan dialécticamente, y luego pueden buscar de modo inquiriente en profundidad y mensuradamente, la verificación en la realidad de la explicación racional que creativamente han modelado, homologado y postulado.

El fundamento del MVR se encuentra en la misma estructuración de la necesidad material intelectiva de la PMR. La necesidad material intelectiva de los pueblos se estructura como necesidad de atenimiento a los hechos, de analizarlos dialécticamente, y de verificarlos como realidad. El MVR es el satisfactor metodológico de la necesidad intelectiva de los pueblos. Por ello, es imposible que el MVR, como satisfactor, sea neutral, aséptico, desmaterializado o despolitizado, ante la producción y reproducción de la vida de los pueblos. La pretendida despolitización del método científico o filosófico, común en algunas metodologías positivistas dogmáticas y algunas posmodernas[19], termina siendo una simple propuesta política de metodología contrarrevolucionaria[20]. EL MVR es, por el contrario, un método asentado en la opción por la verdad, politizado, y urgido por satisfacer la necesidad de saber que tienen los pueblos, porque en ello les va la producción y reproducción de sus propias vidas.

Así entonces, el MVR, en cuanto mediación, se postula como el satisfactor metodológico de la necesidad intelectiva de la PMR; su estructura se funda en la estructura de la necesidad material intelectiva de la PMR; y, como hemos indicado, en relación con dicha estructura, tres pasos intelectivos se pueden diferenciar: (1º) Atenimiento a los hechos; (2º) El análisis-dialéctico de los hechos; (3º) La verificación de los hechos[21].

En la obra de K. Marx, algunos autores distinguen siete pasos metodológicos (que a nuestro juicio se pueden reordenar en función de los tres momentos estructurales del MVR)[22]:

1º El punto de partida es lo real social concreto (existente como aquello real que se quiere explicar y conocer).

2º En el sujeto lo real social concreto se representa en una totalidad caótica y acrítica, formada por intuiciones y percepciones.

3º El sujeto elabora determinaciones abstractas (‘conceptos’ definidos).

4º El sujeto elabora la primera totalidad conceptual construida (concebida bajo sus aspectos, determinaciones y momentos concretos pero todavía genéricos, y esta misma totalidad conceptual, pero ahora considerada al mismo tiempo como abstracta).

5º El sujeto elabora categorías explicativas.

6º El sujeto elabora la totalidad concreta histórico-social explicada (en el plano del pensamiento).

7º El sujeto vuelve con esa explicación a la realidad social conocida.

En cuanto al primer paso metodológico intelectivo del MVR, para K. Marx (1º) los hechos de la realidad social concreta, siempre mediados por la praxis material humana, son el punto de partida metodológico intelectivo[23]. Para él, los hechos son entendidos como ‘lo real y lo concreto’ (Realen und Konkreten). Esta realidad concreta será el “inicio de una ontología económica, antropológica, ética”[24]. Ahora bien, para K. Marx (2º) el hecho de la realidad social concreta es caótico y confuso. La realidad se les representa a los pueblos sin orden lógico, sin separación de los aspectos esenciales de los accidentales[25]. Este primer paso metodológico, que integra los dos primeros pasos del método de K. Marx, en ocasiones ha quedado velado por los discípulos, que ‘fetichizan’ al maestro y su teoría como tal punto de arranque metodológico. Contra ese fetichismo metodológico, el mismo K. Marx señalaba que toda teoría comienza a desintegrarse cuando el punto de partida no es la realidad, sino la nueva forma teórica en que el maestro la había sublimado[26].

El segundo paso del MVR es el análisis dialéctico de los hechos. Este paso metodológico, como ocurre con el primero y el tercero, está estructurado en sus momentos de producción, circulación y apoderamiento. Comenzando por la fase de producción analítica-dialéctica, hay que decir que la materia con la que se encuentran los pueblos en la producción son los hechos como fueron aprehendidos en la aprehensión intelectiva primordial de realidad: como hechos ‘campales’; esto es, hechos en el campo de la realidad.

Con los hechos campales entra en interacción la fuerza del análisis dialéctico. El análisis dialéctico es la fuerza del movimiento de la necesidad intelectiva estructurada en dos fases: (1ª) Retracción analítico-dialéctica sobre el hecho campal; (2ª) Reversión analítico-dialéctica sobre el hecho campal[27]. Si en la aprehensión los pueblos aprehenden la realidad como hecho campal, esto es, en el campo (ámbito) de la realidad, en el análisis dialéctico el pueblo aprehende el hecho de la realidad campalmente[28].

K. Marx, en su hismat, asentado en la aprehensión del hecho de la realidad confusa y caótica de la praxis productiva económica del trabajador en el capitalismo, da un segundo paso de ‘ascenso dialéctico analítico’ y ‘descenso dialéctico sintético’[29].

En primer lugar, el ‘ascenso dialéctico analítico’ es el análisis de la “estructura social, en la que todas las relaciones existen simultáneamente y se sostienen las unas a las otras” (3º paso del método marxiano)[30]. En este ascenso dialéctico analítico se separa, desagrega y fija, mediante determinaciones conceptuales concretas, cada uno de los elementos de la representación intuitiva y confusa obtenida en los momentos anteriores. Es el movimiento de la abstracción como separación clara y precisa de las determinaciones simples de la representación y su formulación en forma de intuición, concepto y categoría.

En segundo lugar, con el descenso interpretativo de la realidad, desde las categorías dialécticas de lo concreto, se consigue ‘construir’ la primera ‘totalidad dialéctica conceptual’ abstracta de la realidad (4º paso del método marxiano). El método marxiano tiene el gran mérito de ser ‘dialéctico’ también en el descenso interpretativo, de relacionar todos los momentos de la totalidad sistémica de la praxis económica capitalista. El propio Lenin describe así el momento de síntesis dialéctica en Marx:

“Un río y las gotas de ese río. La posición de cada una de las gotas, su relación con otras; su vinculación con las otras; la dirección de su movimiento; su velocidad; la línea del movimiento –recta, curva, circular, etc. –hacia arriba, hacia abajo. La suma del movimiento […]. Ahí tenemos à peu près la imagen del mundo según la Lógica de Hegel; es claro que sin Dios y el Absoluto”[31].

El tercer paso del MVR es la búsqueda en profundidad, en modo inquiriente y mensurante, esto es, postulando, modelando y homologando explicaciones del por qué de la realidad de los hechos para verificar dichas construcciones racionales en la probación de la experiencia histórica. En coincidencia, el método marxiano, apoyado en la totalidad conceptual analítica elabora sintéticamente una propuesta categorial (momento 5º del método marxiano) que tiende a explicar la totalidad concreta histórico-social (momento 6º del método marxiano) como ‘lo concreto pensado’. La realidad de ‘lo concreto real conocido’ es el término del proceso metodológico, ahora como realidad conocida (que da conocimiento). Es la realidad de la que se había partido, de la que nunca se ha salido, pero una realidad ahora no confusa o caótica, sino una realidad científicamente conocida (momento 7º, del método marxiano)[32]. Y llegados a este punto, el método científico, habiendo posibilitado algo del conociendo de la realidad, inicia de nuevo su proceso (momento 1º)[33].

Estructura del Método de Verificación de Realidad

Análisis Dialéctico de lo Hechos

Verificación de los Hechos

Atenimiento a los Hechos

Hechos Analítico-dialécticos

Hecho

La Substantividad Material

Aprehensible por la PMR

Retracción-Reversión

Analítico-Dialéctica en los hechos

Búsqueda Racional

Inquiriente, mensurable, verificante

Postulación-Homologación-Modelación

Aprehensión Intelectiva-(PMR)

de la Substantividad Material

Hecho Analítico-Dialéctico

Hecho Racional Verificado

Hecho científico-filosófico

Hecho

Cuadro 1

4ª Contenido material-estructural del iusmaterialismo

El contenido material-estructural del Derecho es el contenido del ‘satisfactor jurídico material’, necesario para el proyecto político de la democracia material de la producción y reproducción de la vida de los pueblos[34]. El contenido del Derecho, por tanto, es el contenido de la revolución política de la democracia material[35]. La satisfacción de las necesidades materiales de los pueblos es la razón última para la democracia material. La satisfacción de las necesidades humanas es el contenido del criterio material validante de todos los viejos y nuevos derechos[36].

Los Derechos Humanos (DH), entendidos como los derechos humanos revolucionarios de los pueblos, son el fruto jurídico más preciado de la experiencia histórica revolucionaria de los pueblos[37]. Un fruto que no es sólo para la etapa de lucha contra la hegemonía contrarrevolucionaria, sino que aquí postulamos como el contenido del proyecto político-jurídico del Socialismo en el siglo XXI. En este sentido, hacemos nuestras las palabras de E. Bloch: “En el régimen socialista, una vez que han desaparecido la explotación y la opresión de los trabajadores, los derechos humanos no son menos vivos, ni menos palpitantes…”[38]. Los DH son un fruto, sin duda, perfectible, completable y corregible. Una corrección reciente de la estrategia contrarrevolucionaria de la desintegración de DH en derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, fue la Declaración y Programa de Acción de Viena (1993). Allí se confirmó el hecho, por otra parte evidente, de que la vida humana es indivisible, y que de ella emanan integradamente todas las necesidades humanas que legitiman la positivación de los DH y los sistemas de Derecho de cada comunidad nacional (otras ‘revoluciones’ quedan pendientes[39]).

Los DH revolucionarios de los pueblos, en función de la estructura de las necesidades de la PMR, quedan estructurados del siguiente modo:

Estructura de las Necesidades Materiales de la Vida de los Pueblos

Necesidades

de

Verdad Material

Necesidades

de

Libertad Material

Necesidades

de

Comunicación Material

Fuerza de Liberación

Legitimidad

Para la Vida del Pueblo

Sanción

Comunicación eco-estética

Opinión

Fuerza de

Autodeterminación

Comunicación ero-económica

Información

Necesidad

de

Comunicación Material

Necesidad

de

Verdad Material

Necesidad

de

Libertad Material

Comunicación político-institucional

Conocimiento

Fuerza Ejecutiva

Cuadro 2

Estructura de los Derechos Humanos de los Pueblos

Derechos Humanos

de

Verdad Material

Derechos Humanos

de

Libertad Material

Derechos Humanos

de

Comunicación Material

Derechos de Liberación

Legitimidad

Para la Vida del Pueblo

Sanción

Derechos eco-estéticos

Derechos de Opinión

Derechos

de

Autodeterminación

Derechos ero-económicos

Derechos de Información

Derechos político-institucionales

Derechos de Conocimiento

Derechos

de la Fuerza Ejecutiva

Cuadro 3

5ª El iusmaterialismo como praxis histórica revolucionaria

El Iusmaterialismo es el Derecho de la Revolución. Es la praxis jurídica de los pueblos en la satisfacción histórica de sus necesidades materiales de vida, y reversión de la insatisfacción de aquéllas. Es el Derecho de revolución, para la revolución, y en la revolución. La revolución iusmaterialista es una obligación moral histórica por la producción y reproducción de la vida de los pueblos frente a la opción por su muerte.

A nuestro juicio, todo el conflicto, toda la lucha dialéctica que K. Marx encuentra en la sociedad responde, en última instancia, a la tensión física del código binario vida/muerte que impone la materia de la praxis de realidad[40]. Es esta materialidad del dinamismo binario moral de la praxis de los pueblos lo que da a la revolución, y a todas las instituciones de la comunidad, su carácter reversible, como también, por ende, a la ‘contrarrevolución’. En el primer caso, cerrando el horizonte; y abriéndolo a la esperanza en el segundo. No hay determinismo ni seguridad en que los pueblos tomarán el camino de la vida. La Revolución ciertamente puede ser vendida[41]. Como diría J. Martí, “se cede en lo justo y lo injusto cae solo”[42]. Pero esta ‘indeterminación’ de la materia histórica que es la praxis de los pueblos nos permite eludir dos actitudes parciales, que por tales no se ajustan a los hechos. Ni el ‘pesimismo antropológico’ ni el ‘optimismo voluntarista’ se corresponden con el contenido de la praxis. Los pueblos, por el contrario, tienen en sus manos tanto el ‘poder’ de vivir como el ‘poder de morir’. Es el yugo ligero de la responsabilidad histórica revolucionaria de los pueblos acrecentar las posibilidades materiales de vida para ellos y las generaciones futuras. Para los pueblos latinoamericanos, y para todos los del planeta, la moral, la ética del Derecho, o es revolucionaria o es contrarrevolucionaria (cínica)[43]. “Se pelea mientras hay por qué, ya que puso la Naturaleza la necesidad de justicia en unas almas, y en otras la de desconocerla y ofenderla. Mientras la justicia no esté conseguida, se pelea”[44].

El iusmaterialismo se ‘hace cargo de’, ‘carga con’ y ‘se encarga de’ el proyecto político-jurídico de satisfacer las necesidades de vida de los pueblos: la construcción del Estado Socialista de Derecho Revolucionario. Una revolución jurídica en un solo mundo plural y una Humanidad común. El iusmaterialismo es la revolución jurídica mundial de la praxis material-necesitante de los pueblos para la satisfacción de sus necesidades materiales de producción y reproducción de la vida. Su praxis plural estructural queda articulada en función de sus tres modalidades materiales de ejecución práctica: (1ª) La Revolución del Derecho para la satisfacción de la comunicación material de los pueblos; (2ª) La Revolución del Derecho para la satisfacción de la libertad material de los pueblos; (3ª) La Revolución del Derecho para la satisfacción de la verdad material de los pueblos.

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[1] Profesor de Derecho (invitado) Universidad Autónoma San Luis Potosí (México)

[2] Salamanca Serrano, A., Filosofía, Política y Derecho de la Revolución [Tesis doctoral en Filosofía Política] (México D.F. : Universidad Autónoma Metropolitana, 2008).

[3] Cfr. Rivaya, B., El materialismo jurídico. La presunta teoría del Derecho de Marvin Harris (Madrid: Dykinson, 2007) 68-76; 111-167.

[4] Correas, O., Metodología Jurídica, 90-97; 203.

[5] Un concepto de Derecho, común en la Sociología, lo define como: “el discurso prescriptivo autorizado, que organiza y por ello legitima la violencia, y que es reconocido como tal, Correas, O., Pluralismo Jurídico. Alternatividad y Derecho Indígena (Ensayos) (México: Fontamara, 2003) 13. También es frecuente definir el Derecho como un conjunto de normas que regula la vida de un grupo organizado, cfr. Bobbio, N., Teoría General de la Política, 254.

[6] De Sousa Santos, B., Crítica de la razón indolente, 331.

[7] Cfr. Dussel, E., 20 Tesis de Política, 144.

[8] Zubiri, X., Espacio. Tiempo. Materia, 354-355; 357.

[9] Ibid., 356.

[10] Ibid., 353-354.

[11] Bloch, E., A philosophy of the future (New York: Herder and Herder, 1970) 2-4.

[12] Ellacuría, I., Filosofía de la realidad histórica (Madrid: Trotta, 1991) 439-446.

[13] En un análisis-dialéctico cercano, I. Ellacuría hace un elenco de las fuerzas de la historia como fuerzas históricas: (1ª) Fuerzas estrictamente naturales; (2ª) Fuerzas biológicas; (3ª) Fuerzas psíquicas; (4ª) Fuerzas socio-económicas; (5ª) Fuerzas culturales e ideológicas; (6ª) Fuerzas políticas; (7ª) Fuerzas personales.  Ellacuría, I., Filosofía de la realidad histórica, o. c., 450-457.

[14] Boron, A., Filosofía política y crítica de la sociedad burguesa: el legado teórico de Kart Marx: Boron, A., (comp.), La Filosofía Política Moderna. De Hobbes a Marx (Buenos Aires: CLACSO, 2000) 289-324; 308.

[15] Ellacuría, I., El compromiso político de la filosofía en América Latina, 43.

[16] Ibid., 45.

[17] Ibid., 43.

[18] Ibid., 42.

[19] Cfr. Rush, A., La teoría posmoderna del Imperio (Hardt & Negri) y sus críticos: Borón, A. (comp.), La Filosofía Política Contemporánea (Buenos Aires: CLACSO, 2003) 285-300.

[20] Boron, A., Imperio & imperialismo: una lectura crítica de M. Hardt y Antonio Negri (Buenos Aires; CLACSO, 2002) 120-121; Kohan, N., El Imperio de Hardt & Negri: más allá de modas, ‘ondas’ y furores: A. Borón (comp.), La Filosofía Política Contemporánea, 321-339.

[21] “La inteligencia humana tiene como leyes la investigación y el análisis”, Martí, J., Escenas mexicanas: Revista Universal, México, 18 de junio de 1875: Martí, J., Obras Completas, t. 6, 234; cfr. Ingenieros, J., Antimperialismo y Nación, 269.

[22] Kohan, N., Marx en su (Tercer Mundo) 105; Marx, K., Introducción general a la Crítica de la Economía Política (1857) 50-59.

[23] Kohan, N., Marx en su (Tercer Mundo) 105.

[24] Dussel, E., Hacia un Marx Desconocido. Un comentario de los Manuscritos del 61-63 (México: Siglo Veintiuno Editores, 1988) 28.

[25] Kohan, N., Marx en su (Tercer Mundo)106.

[26] Lebowitz, M. A., Más allá de El Capital, 65-66.

[27] Cfr. Grüner, E., Lecturas culpables. Marx(ismos) y la praxis del conocimiento. Boron, A.; Amadeo, J.; González, S. (comps.), La Teoría Marxista Hoy, 128-134; 131.

[28] Zubiri, X., Inteligencia y logos (Madrid: Alianza Editorial, 1982) 20.

[29] Para E. Dussel la dialéctica marxiana es más que dialéctica, es anadialéctica, Mendieta, E., Introducción: Política en la era de la globalización: Crítica de la Razón Política de E. Dussel: Dussel, E., Hacia una Filosofía Política Crítica (Bilbao: Desclée, 2001) 21-24; 23; cfr. Dussel, E., Hacia una Filosofía Política Crítica (Bilbao: Desclée, 2001) 279-301.

[30] Citado en Lebowitz, M. A., Más allá de El Capital, 101.

[31] Lenin, V. I., Cuadernos Filosóficos, 174.

[32] Kohan, N., Marx en su (Tercer Mundo) 108.

[33] Ibid., 111.

[34] Cfr. Dussel, E., 20 Tesis de Política, 69-75.

[35] Cfr. Bobbio, N., Teoría General de la Política, 273-289; 276-289.

[36] Wolmer, A. C., Pluralismo jurídico: fundamentos de uma nova cultura no directo,158-168; 166-167; 241-248.

[37] Cfr. Bobbio, N., Teoría General de la Política, 511-546; Ferrajoli, L., Derecho y razón: teoría del garantismo penal, 37-68; 104. Cfr. Priego, J. J., Derechos Humanos y Pensamiento Único. ‘La dignidad humana en tiempos de globalización’: Rosillo, A.; De la Torre Rangel, J. A. (coords.), Derecho, Justicia y Derechos Humanos. Filosofía y experiencias Históricas. [Homenaje al maestro Antonio Rosillo Pacheco] (San Luis Potosí (México): UASLP, 2004) 315-342; Solórzano Alfaro, N. J., Crítica de La Imaginación Jurídica. Una Mirada desde la Epistemología y la Historia al Derecho Moderno y su Ciencia (México: UASLP, 2007) 23; ID., Algunos Retos para la Filosofía Jurídica en América Latina: Revista Crítica Jurídica, N° 22 (2003) 165; ID., De derechos humanos y otras reflexiones: Pasos nº. 117 (2005); cfr. Senent, J. A., Más allá de Hobbes: Aproximación crítica a los esquemas de confrontación jurídicos y políticos en la sociedad actual: Pasos, nº 112 (Marzo-abril, 2004); ID., Razón y Justicia en el Orden Actual Visión Crítica Desde la Filosofía de la Liberación: Revista Crítica Jurídica nº 22 (2003) 225-238; 236.

[38] Bloch, E., El hombre y el ciudadano según Marx: E. Fromm (et al.), Humanismo socialista (Buenos Aires: Paidós, 1966) 246.

[39] Salamanca Serrano, A.; Rosillo Martínez, A. (comps.), Código de los derechos humanos de los pueblos, 2 vols, (San Luis Potosí: Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma San Luis Potosí-Comisión Estatal de Derechos Humanos: 2007).

[40] Cfr. Wolmer, A. C., Pluralismo jurídico: fundamentos de uma nova cultura no direito (Sao Paulo: Alfa Omea, 20013) 324-325.

[41] Cfr. Martí, J., El Presidio Político en Cuba: J. Martí, Obras Completas, v. 2., 52.

[42] Martí, J., Carta al ‘Amigo mío’ Serafín Bello, Nueva York, 16, noviembre, 1889: Martí, J., Obras Completas, v. 1.,  253.

[43] Correas, O., Derecho y Posmodernidad en América Latina. Apuntes para un Ensayo: Revista Crítica Jurídica nº 22 (2003) 105-124; 121.

[44] Martí, J., El General Grant: La Nación, Buenos Aires, 27, septiembre 1885: Martí, J., Obras Completas, v. 13, 83.

~ por dhunam en septiembre 20, 2008.

Una respuesta to “Iusmaterialsmo. 5 Tesis para una teoría materialista del Derecho”

  1. oigan…

    sobre los cuadros, no he encontrado como montarlos bien: ya batallé un rato con word y siempre me lo desacomoda. cuando lo inserto tal cual no respeta las celdas y lo pone de corrido, como lo dejo por ahora. si alguien encuentra cómo, adelante.

    abrazo
    carlos

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